En las obras de construcción, las instalaciones eléctricas son un punto clave para el correcto desarrollo de los trabajos, pero que requiere una atención especial en términos de seguridad y salud.
Las instalaciones eléctricas son esenciales en las obras de construcción, pero su correcta implementación es clave para garantizar la seguridad de los trabajadores en la obra. En este artículo, analizamos la normativa que regula las alargaderas y los cuadros de obra, y explicamos cómo cumplir con los grados de protección requeridos para asegurar la seguridad eléctrica.
El grado de protección IP es fundamental para asegurar que las instalaciones eléctricas sean seguras, especialmente en entornos de construcción. Esta clasificación establece el nivel de protección que una instalación ofrece frente a la entrada de sólidos y líquidos.
La nomenclatura IP (Ingress Protection) se descompone en dos cifras:
Por ejemplo, un grado de protección IP45 significa que la instalación está protegida contra objetos con un diámetro superior a 1 mm y contra chorros de agua, como podéis verificar en el cuadro adjunto:

En la Guía Técnica de Instalaciones Provisionales (GUIA-BT-33), se especifican los grados de protección necesarios para las instalaciones eléctricas en obras. Cumplir con estas normativas es esencial para garantizar la seguridad y para ello, es necesario gestionar correctamente toda la documentación desde el principio.
La normativa establece que las instalaciones eléctricas que estén a la intemperie deben tener, como mínimo, un grado de protección IP45. Esto aplica a todos los elementos de la instalación, como tomas de corriente, envolventes y aparamenta que estén expuestos a las condiciones externas.
Los cuadros de obra también deben cumplir con normativas específicas:
Para entender correctamente los requisitos de la normativa, es esencial definir qué se entiende por "a la intemperie". Este término hace referencia a las instalaciones ubicadas directamente a cielo abierto o en áreas sin protección adecuada.
Las instalaciones ubicadas bajo tejadillos o dentro de una estructura de edificación sin cerrar por completo, también se consideran a la intemperie y deben cumplir con un grado de protección mínimo de IP45.
Cumplir con la normativa es esencial, pero también es necesario verificar que los materiales utilizados estén en buen estado y sean los adecuados para las condiciones de la obra.
El uso de alargaderas y cuadros de obra con protección inferior a la requerida es extremadamente peligroso. Es fundamental adquirir material que cumpla con los estándares de protección establecidos por la normativa.
Si en tu obra se están utilizando equipos que no cumplen con la normativa o que se han deteriorado con el tiempo, es crucial reemplazarlos para evitar riesgos de accidentes eléctricos.
Cumplir con los requisitos de protección IP en las alargaderas y cuadros de obra no solo es una obligación legal, sino una medida esencial para garantizar la seguridad de los trabajadores en la obra. Asegúrate de contar con el material adecuado y de verificar que todas las instalaciones estén en óptimas condiciones para evitar riesgos innecesarios.
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